martes, 4 de agosto de 2009

al mar

solo quisiera saber que todo fue cierto... que no fue un sueño... o una pesadilla... que alguna vez las manos tejieron una trenza, y lo único que quedó de ella fue la sensación de algo más grande, más fuerte y más poderoso que el viento, el agua, el fuego y la tierra...
lo primero fue verte, y desde ahí, desarmada... luego te oí... y cómo te oí... nunca me imagine que un corazón pudiera resistir tanto... cuando te toqué... no supe explicarme lo que la piel sintó, y hoy todavía me cuesta entenderlo... el sabor... como el fuego que sólo sabe que eventualmente se extinguira, dejando a su paso cenizas con un sabor amargo... y al final... me tomé el tiempo de oler... para tratar de guardar en mi memoria algo, de lo que más tarde me podría olvidar...
con las manos destrás de la espalda... como si no supiera lo que podría pasar, como si fuera una niña pequeña que espera a su mamá, pero en lugar de ella, fuiste tú el que supo llegar...
dicen que no es posible estar en dos lugares al mismo tiempo, y empiezo a creer que es verdad
no fue suficiente con tu manera de hablar, no logré estar
tampoco fue suficiente ir más allá de esta tierra, no logré estar
al final, el sabor fue agridulce... buenos recuerdos de aquí y allá, no logré estar
probablemente fue tu mirada, la que más me logró anclar, sin embargo... no logré estar
llega el momento en el que el cuerpo solo quiere volar, pero parece que en ese momento, solo quiso nadar, sentir las olas del mar, hasta quedar dormida, y volver a sentir eso que la piel todavía no logra explicar bien
es definitivo, mi mente... no logró estar... por tener al corazón en otro lugar
solo espero que algún día pueda ver esa mañana en la que tu ojos me vuelvan a anclar, al fondo el mar y en tus manos, esa trenza invisible que es la felicidad

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