¿cuántos días tienen que pasar?...
pensé que no existía el lugar en el que la felicidad fuera tan enredada, de hecho pensaba que no se podía enredar tanto, pero que más da, soy un nudo y floto de aquí a allá.
desde la primera noche, me dejé llevar... ¿no les ha pasado nunca?... ni si quiera dejar pasar un par de horas, cuando el cuerpo no es suyo, cuando las manos están en otras manos, cuando el cuerpo está en otro cuerpo... como si fuera un hechizo... pero creo más bien que el hechizo fui yo misma.
explicar el deseo... ¿cuántos no lo habrán intentado? para mí, eres tú, fue él hace unos meses, y ese otro, hace unos años... y serán muchos otros en el tiempo que me queda... pero eso no explica el deseo. va más allá del cuerpo, o ¿está sólo en el cuerpo?, tanto que hemos hablado últimamente de lo material, de aquello que nos atrapa y no nos deja volar, de eso que nos mantiene amarrados a este mundo, creo que ese es el deseo, lo que no nos deja ir. ¿te imaginas si el deseo dejara de latir en nuestro cuerpo? creo que habría llegado el momento de irse, de desamarrarse, de soltarse, de liberarse, pero... ¿es en serio el deso algo que me amarra? o ¿soy yo la que se deja amarrar? creo que estoy haciendo muchas preguntas, probablemente será porque quiero conocerme mientras esté contigo, aprovechar el tiempo de ser feliz, para que cuando no estés, yo siga siendo feliz, porque sé un poquito más quién soy, porque me reconozco cuando me miro en el espejo, sin que haya alguien que me diga que es verdad, que lo que veo soy yo.
más allá de desnudar mi cuerpo, descubro mi alma, para que la veas, y yo verla a través de ti, pero trateré de cubrirla cuando el amanecer nos sorprenda, para que quede algo en secreto, que solo yo conozca, porque para qué mostrarte todo...
lunes, 12 de octubre de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)